Saturday, October 29, 2005

HACIA LA EXCELENCIA

09 sep 2003
Las declaraciones de Jefferson Pérez de que no le interesa lograr medallas sino la excelencia y que sus estudios de administración aplicados a su entrenamiento para lograr alto rendimiento y para planear la estrategia en cada participación, le llevaron a ser campeón olímpico, panamericano y mundial y hasta a batir el récord en condiciones nada favorables; muestran cómo se puede dejar de ser mediocres. Su caso probablemente despertará interés en la psicología aplicada al deporte como a la gestión empresarial, pero también en el área política, educativa, militar, etc. Es muy posible que en algunos centros de investigación del comportamiento humano de los países desarrollados se lo estudie para encontrar adaptaciones que mejoren las actitudes y rendimiento aún en condiciones extremas.
Su espíritu de superación, al haber surgido de un medio de bajo nivel económico y social, para mediante un sacrificado y esforzado trabajo diario y permanente lograr vencer un camino lleno de obstáculos, le han llevado a la cúspide de la gloria deportiva y le catapultan para nuevas conquistas, no sólo en lo deportivo, sino en otros campos de actividad.
Ya sabe él que para el éxito hay que prepararse y en consecuencia deberá continuar en su lucha.
Inteligente como ha demostrado ser no se dejará deslumbrar por lo conseguido y menos por los traficantes de imágenes para utilizarlo en la política. No tiene derecho a rendirse en su esfuerzo por ser un ejemplo, especialmente de valores éticos. Si entre sus sueños alguna vez aspira a intervenir en política, que sea luego de lograr éxitos en otras actividades y experiencia para liderar a otros. No caiga como tantos en la vanidad e improvisación que llevan al fracaso.
El país necesita referentes. En lo deportivo, aparte de Jefferson Pérez, la Selección de fútbol, algunos atletas, pesistas, yudocas, tenistas, nadadores y equitadores han alcanzado lauros en varias competencias. Ello motiva a los jóvenes para imitarlos y ojalá en el futuro tengamos muchos más deportistas sin complejos, ganadores.
Pero en los demás campos de actividad estamos huérfanos de ejemplos de gran nivel. La caída del prestigio de Fuerzas Armadas y de la Iglesia en las encuestas de opinión, sólo dejan a la prensa libre con alguna confiabilidad. Es vital que todas las organizaciones, las empresas especialmente, pongan en práctica la teoría para lograr la excelencia.
El Gobierno debe saber ya que la mediocridad no sirve. Que el éxito no está en recibir medallas, ponchos, obsequios, ni títulos “honoríficos” de parte de obsecuentes lacayos o sectores necesitados manipulados. Es necesario que tenga un equipo de excelentes colaboradores, con visión de futuro, con elevados valores éticos, ejecutivos que plasmen en realidades los discursos y ofertas. Es fácil ofrecer, decir que se trabaja y que se hace lo posible, pero muy difícil hacer lo que se debe, mediante estrategias bien articuladas que alcancen los logros de bienestar y seguridad nacionales.

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